Eres algo sagrado. Vives entre las hojas de los árboles, y cantas cuando piensas que no te puedo ver. Envuelvo mi alma en una reverencia, mientras los poros de mi piel brillan de alegría y transpiran luz para recibirte llorando haces luminosos, como hija de la luna que soy. Vivo en la alegría de saber que te he conocido, sumida en las más dulces ganas de acariciarte y estrecharte entre mis brazos.
Dirijo ejércitos de pequeños seres alados, enviándolos directos a velar tus sueños, sabiendo que ellos te hablarán de mí. Mientras tanto, guardo estrellas en frascos de cristal, construyendo cielos nocturnos y enjaulando más luz si cabe para enviártela cuando estés triste. Ojalá que pueda correr por tus venas la misma felicidad que corre por las mías cuando me acuerdo de ti.
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Muchas gracias por comentar, buena persona ^^