Al ser humano le encanta convertir todo en un espectáculo
(y lucrarse a costa de ello, si es posible). Es por eso que hasta ahora se han
predicho infinidad de “fines del mundo”, en multitud de fechas que ya pasaron a
la historia. Ese afán por lo catastrofista ha llevado a interpretar las teorías
mayas como si fueran otra predicción más del fin de los tiempos.
Nada más lejos de la realidad.
Los mayas querían decir que, en el 2012, se acabaría un
período evolutivo de la historia de la humanidad para dar paso a otro nuevo. Ahora
mismo estamos en una especie de parto, a todos los niveles.
Se están haciendo cada vez más descubrimientos científicos
que dan una visión más grandiosa acerca de cómo funciona el universo, que nos
demuestran que todavía ignoramos muchas cosas en lo que a cosmología se
refiere. Se están produciendo multitud de escándalos económicos y crisis
financieras que ponen en duda la eficacia del actual sistema capitalista que
vertebra nuestra sociedad. Se están generando nuevos movimientos políticos
basados en la acción ciudadana, como consecuencia de la toma de conciencia del
pueblo sobre la ineficacia y mala gestión de sus representantes.
Estamos viviendo una época en la que salen a la luz todas
las mentiras que hasta ahora se habían mantenido, durante décadas y siglos,
simplemente por el hecho de que esas mentiras beneficiaban a unos pocos capaces
de usarlas para dominar al resto.
Sin embargo, es necesario que toda esa negatividad sea
expulsada, que se muestre el peor lado del ser humano, para que la vieja
humanidad reaccione y pueda dar a luz a la nueva humanidad.
Podemos creer en lo que decían los mayas o no, pero lo que
es seguro es que debemos desterrar de nuestras vidas, y de una vez por todas,
el miedo, la culpa, el odio, el egoísmo, el materialismo y la mentira. La única fuerza
transformadora que puede traer luz a la oscuridad es el amor. Hagamos lo que
hagamos, en nuestra vida diaria, habremos de preguntarnos: ¿qué es lo que haría
el Amor en este caso? Y reaccionar como tal.
Simplemente debemos ser felices, amarnos y respetarnos a
nosotros mismos y a los demás. Hacernos dueños de nuestro destino, y dejar de
ser víctimas de las circunstancias. Nuestro futuro no nos lo crea nadie, sino
nosotros mismos. Nosotros somos los que decidimos qué queremos ser y hacer en
nuestra vida, y nadie puede impedírnoslo. El ser humano tiene un potencial
enorme. Cada uno de nosotros lo tenemos. Lo único que puede matarlo es nuestra
propia creencia de que no existe.
El cambio será maravilloso si vivimos nuestra vida sin
miedo, exactamente como queremos vivirla, y ayudamos a los demás a que sean
felices como nosotros. Olvidémonos del miedo que nos quieren meter con la crisis
económica y demás. El futuro no va a ser peor de lo que ha sido el pasado, sino
al contrario. Después de la tempestad viene la calma.
Por si queréis saber cuáles son las cosas que me han impulsado a escribir esto, os paso ahora mismo los enlaces. No es para que leáis y veáis todo, sino lo que más os llame la atención, si os la llama. Para mí han sido unas fuentes muy reveladoras, pero sé que no todo el mundo tiene los mismos intereses que yo.
1. La trilogía de Conversaciones con Dios, escrita por Neale Donald Walsch hace una década.
Muchas gracias Marta por molestarte en arrojar luz sobre tantas mentiras que hoy en día tenemos que escuchar.El mundo no siempre es un lugar amable donde vivir,la vida tampoco lo es...pero mientras existan personas que hablen y opinen sobre temas importantes ( llámalos Truman Capote o Marta Santos)y no se dejen llevar por el pasotismo, siempre quedará un rinconcito para la esperanza.
ResponderSuprimir